BELMONTE: Yo persuadido estoy para mí (y téngolo por cosa evidente),...

Yo persuadido estoy para mí (y téngolo por cosa evidente), que sola esta conversión del mundo, considerada como se debe, pone la verdad de nuestra Religión fuera de toda duda y cuestión, y hace argumento por ella tan necesario, que no deja respuesta a ninguna infidelidad, por aguda y maliciosa que sea, sino que, por más que se aguce y esfuerce, la doma y la ata y la convence, y es argumento breve y clarísimo, y que se compone todo él de lo que toca al sentido.