. Y no les embotó las espadas, como pudiera, ni se las quitó de las manos, ni hizo a los suyos con cuerpos no penetrables al hierro, como dicen de Aquiles, sino antes se los puso, como suelen decir, en las uñas, y les permitió que ejecutasen en ellos toda su crueza y fiereza; y, lo que vence a toda razón, muriendo los fieles, y los infieles dándoles muerte, diciendo los infieles «matemos», y los fieles diciendo «muramos», pereció totalmente la infidelidad y creció la fe y se extendió cuanto es grande la tierra.