BELMONTE: Pongamos de una parte doce hombres desnudos de todo...

Pongamos de una parte doce hombres desnudos de todo lo que el mundo llama valor, bajos de suelo, humildes de condición, simples en las palabras, sin letras, sin amigos y sin valedores; y, luego, de la otra parte, pongamos toda la monarquía del mundo, y las religiones o persuasiones de religión que en él estaban fundadas por mil siglos pasados, y los sacerdotes de ellas, y los templos, y los demonios que en ellos eran servidos, y las leyes de los príncipes, y las ordenanzas de las repúblicas y comunidades, y los mismos príncipes y repúblicas: que es poner aquí doce hombres humildes y allí todo el mundo y todos los hombres y todos los demonios con todo su saber y poder.