¿No dice San Pablo de la doctrina del Evangelio, que a unos es olor de vida para que vivan, y a otros de muerte para que mueran? ¿Qué fuera el mundo si, porque no se acrescentara la culpa de algunos, quedáramos todos en culpa? Esta manera de hablar, Juliano, adonde, con semejanzas y figuras de cosas que conocemos y vemos y amamos, nos da Dios noticia de sus bienes, y nos lo promete para la calidad y gusto de nuestro ingenio y condición, es muy útil y muy conveniente. Lo uno, porque todo nuestro conocimiento, así como comienza de los sentidos, así no conoce bien lo espiritual, sino es por semejanza de lo sensible que conoce primero.