BELMONTE: -No era cebo ni velo -respondió al punto Marcelo, pues...

-No era cebo ni velo -respondió al punto Marcelo, pues juntamente con ello estaba luego la voz y la mano de Dios, que alzaba el velo y avisaba del cebo, descubriendo por mil maneras lo cierto de su promesa. Ellos mismos se cegaron y se enredaron de su voluntad.