BELMONTE: Y a la verdad, Juliano, entre los demás inconvenientes...

Y a la verdad, Juliano, entre los demás inconvenientes que tiene este error, es uno grandísimo que, los que se persuaden de él, forzosamente juzgan de Dios muy baja y vilmente. No tiene Dios tan angosto corazón como los hombres tenemos; y estos bienes y gloria terrena que nosotros estimamos en tanto, aunque es Él sólo el que los distribuye y reparte, pero conoce que son bienes caducos y que están fuera del hombre, y que no solamente no le hacen bueno, mas muchas veces le empeoran y dañan.