BELMONTE: Y acontécele, cuanto a este propósito, al alma con...

Y acontécele, cuanto a este propósito, al alma con Dios como al madero no bien seco cuando se le avecina el fuego le aviene. El cual, así como se va calentando del fuego y recibiendo en sí su calor, así se va haciendo sujeto apto y dispuesto para recibir más calor, y lo recibe de hecho.