BELMONTE: Y no pudo tanto ni la naturaleza con sus necesidades,...

Y no pudo tanto ni la naturaleza con sus necesidades, ni la tiranía y crueldad con sus no oídas cruezas, para retraerlos del bien, que no pudiese mucho más para detenerlos en él este deleite; y todo aquel dolor que pudo hacer el artificio y el cielo, la naturaleza y el arte, el ánimo encruelecido y la ley natural poderosa, fue mucho menor que este gozo. Con el cual esforzada el alma, y cebada y levantada sobre sí misma, y hecha superior sobre todas las cosas, llevando su cuerpo tras sí, le dio que no pareciese ser su cuerpo.