Por manera que la grandeza no medida de este dulzor, y la violencia dulce con que enajena y roba para sí toda el alma, fue quien sacó a la soledad a los hombres, y los apartó de casi todo aquello que es necesario al vivir, y fue quien los mantuvo con yerbas y sin comer muchos días, desnudos al frío y descubiertos al calor y sujetos a todas las injurias del cielo. Y fue quien hizo fácil y hacedero y usado lo que parecía en ninguna manera posible.