Otras los compara a guija o a piedrecilla pequeña y blanca y escrita de un nombre que sólo el que le tiene le lee, porque, así como, según la costumbre antigua, en las causas criminales, cuando echaba el juez una piedra blanca en el cántaro era dar vida, y como los días buenos y de sucesos alegres los antiguos los contaban con pedrezuelas de esta manera, asimismo el deleite que da Dios a los suyos es como una prenda sensible de su amistad y como una sentencia que nos absuelve de su ira, que por nuestra culpa nos condenaba al dolor y a la muerte, y es voz de vida en nuestra alma, y día de regocijo para nuestro espíritu, y de suceso bienaventurado y feliz