BELMONTE: Otras veces nos le figura, como en el mismo libro,...

Otras veces nos le figura, como en el mismo libro, por nombre de pechos; porque no son los pechos tan dulces ni tan sabrosos al niño como los deleites de Dios son deleitables a aquel que los gusta. Y porque no son deleites que dañan la vida o que debilitan las fuerzas del cuerpo, sino deleites que alimentan el espíritu y le hacen que crezca, y deleites por cuyo medio comunica Dios al alma la virtud de su sangre hecha leche, esto es, por manera sabrosa y dulce.