Y así la Escritura divina, cuando nos quiere ofrecer alguna como imagen de este deleite, porque no hay una que se le asemeje del todo, usa de muchas semejanzas e imágenes. Que unas veces, como antes de ahora decíamos, le llama maná escondido. Maná, porque es deleite dulcísimo, y dulcísimo no de una sola manera ni sabroso con un solo sabor, sino como del maná se escribe en la Sabiduría: «hecho al gusto del deseo y lleno de innumerables sabores.»