Porque ni se mezcla con necesidad, ni se agua con tristeza, ni se da por partes, ni se corrompe en un punto, ni nace de bienes pequeños ni de abrazos tibios o flojos, ni es deleite tosco o que se siente a la ligera, como es tosco y superficial el sentido, sino divino bien y gozo íntimo, y deleite abundante y alegría no contaminada, que baña el alma toda y la embriaga y anega por tal manera, que, cómo ello es, no se puede declarar por ninguna.