BELMONTE: -Paréceme -dijo Sabino- que como el hijo de Príamo...

-Paréceme -dijo Sabino- que como el hijo de Príamo que puso su amor en Elena y la robó a su marido, persuadiéndose que llevaba con ella todo su descanso y su bien, no sólo no halló allí el descanso que se prometía, mas sacó de ella la ruina de su patria y la muerte suya, con todo lo demás que Homero canta, de calamidad y miseria; así, por la misma manera, los no dichosos por fuerza vienen a ser desdichados y miserables, porque aman como a fuente de su descanso lo que no lo es; y, amándolo así, pídenselo y búscanlo en ello, y trabájanse miserablemente por hallarlo, y al fin no lo hallan; y así, los atormenta juntamente, y como en un tiempo, el deseo de haberlo y el trabajo de buscarlo y la congoja de no poderlo hallar; de donde resulta que no sólo no consiguen la buena dicha que buscan, mas, en vez de ella, caen en infelicidad y miseria.