“Si el amor que buscas o que gozas sabe a barro, tiene manifestaciones de carne, no dudes que es amor de charco. Como amor es cosa buena, participación e eflujo del amor divino y verdadero, como buena es el agua en sí, aunque este en el charco, en cuanto es agua proviene de la fuente de toda agua, pero es agua de charco, agua manchada e inficionada, que pondrá enfermo al que la beba, y también amor de barro es ese amor, inficionado, que se ofrece sin distinción a cuantos quieran beber de él”.