BELMONTE: “Y que después de olvidar, no guardes rencores”...

“Y que después de olvidar, no guardes rencores”

Esta frase aplicada a la jurisprudencia es terrible. Porque muchas veces y a pesar de llevar la razón, pierdes el juicio, en estos casos es difícil de olvidar. Pero hay que hacer por olvidar.