BELMONTE: Cuento...

Cuento

Cierto labrador pensó el día de antes de coger sus cinco borricos y cargarlos con dos fanegas de cebada y coger la mañana e ir al molino a moler la cebada para hacer pienso para los animales de su granja.

Pues efectivamente antes de que amaneciese ya estaba el hombre en danza aparejando los borricos y su mujer le ayudaba a ponerles la albarda y las cabezadas, pues una vez los tuvieron aparejados les cargaron a cada uno dos fanegas, y al más joven y fuerte le cargaron otras dos fanegas y es en el que iba a ir el montado Patricio que es como se llamaba el hombre del cuento.

Pues los borricos iban todos cogidos por el rabo en hilera y a él le dio la mujer el pie y abriendo las portadas fue saliendo con su riata de burros. Por cierto se encontró con un vecino y le dijo dónde vas y él le dijo voy también al molino, entonces el Patricio que así se llamaba el labrador de los cinco burros le dijo: Paco si no te importa ves detrás de mis burros para que no se suelte ninguno lo que Paco hizo con agrado.

Pero Patricio se tapo con la manta e iba tan tranquilo confiado en su vecino Paco por si había alguna novedad en el camino se la comunicaría.

Cuando ya llevaban bastante camino andado el Patricio volvió la cabeza y empezó a contar los borricos y contaba cuatro pero en el que iba montado no lo contaba y le dio lugar a pensar que se había dejado un borrico en el corral. Y esto le preocupaba. Y no hacía nada más que volver la cabeza y contar una y otra vez los burros y una y otra vez no le salían las cuentas y se dijo vaya plan que hemos hecho, bueno ya se apañara la Rufina que es como su mujer se llamaba.

De desaparejarlo y meterlo otra vez en la cuadra.

También se dijo cuando Paco no me ha dicho nada es que van todos los borricos cogidos de la cola desde que salimos del pueblo, pero el Patricio de todas formas no se le iba la mosca de detrás de la oreja, hasta que aclarándose de la modorra que llevaba encima acertó a cortar los burros que llevaba detrás y al que él iba montado, y se dijo ahora si me salen las cuentas, porque llevo detrás cuatro burros y en el que voy montado que hacen cinco, y se puso tan contento, porque las cosas le habían salido redondas y como él había pensado.

Pues llegaron al molino ya de día molieron la cebada y otra vez volvieron para el pueblo.