Leyenda
La Villa de Belmonte de Cuenca tiene en su topografía nombres muy bonitos que nos dejan volar la imaginación y escribir sobre el tema como es el siguiente;
Título: la obra de Montalbán.
Hay un lugar que le dicen la boca del infierno porque tiene una bajada muy pronunciada donde hay una bifurcación de camino que se divide en dos uno va para la casa del Aire, y el otro siguiéndolo llegaríamos a la vereda.
Pues bien, entre estos dos caminos hay un pedazo de tierra que le dicen la obra de Montaban que así se llamaba el hombre de nuestra leyenda, hasta el día de hoy.
Este hombre salió muy de mañana con sus tres mulas y cinco almudes de cebada (el equivalente a dos fanegas y media) y dijo a su mujer, si antes que se haga de noche no he terminado de sembrar que me lleven los demonios.
Pues el dicho había salido de su corazón y no lo había meditado lo bastante, pues llego al pedazo y descargo todo el grano y el arado y les hecho una pastura a las mulas y luego se dedico a sembrar y una vez tirado el grano cogió el par de mulas les puso el arado y se puso a tapar la simiente que había tirado.
Pero venia ya la noche y todavía le quedaba mucho por tapar, incluso algunos lugareños que venían para el pueblo le decían; que Montaban te vienes para el pueblo y él decía no tengo que terminar de tapar la simiente, que espero no se haga de noche, pero en este tiempo todos sabemos que a las seis de la tarde ya es de noche. (la cebada tardia se siembra por estas fechas).
Pues la mujer se había quedado con la frase que pronunciara su marido “ Si no he terminado de tapar la simiente que llevo antes de que se haga de noche que me lleven los demonios”.
La mujer viendo que había anochecido y su marido no venia, pues se lo dijo a los hijos y toda la familia fue en su busca, porque el pedazo de tierra no dista muy lejos del pueblo pero cuál fue la sorpresa de todos cuando subieron la cuesta de L boca del infierno” no vieron ni las mulas ni al Sr. Montalbán sólo pudieron ver el arado, y que quedaba un cornijal sin tapar la simiente.
Entonces la mujer les dijo a sus hijos es que esta maña padre había dicho que si antes de la puesta del Sol no terminaba de tapar la simiente que se los llevaran los demonios.
Pues el pánico se apodero de esta familia que no salía de su asombro, porque él nunca había hecho ninguna afirmación tan rotunda como la pronunciada por él aquel día.
Esta hecho quedo en la memoria de todo el que pasa por allí hasta el día de hoy.
Si es cierto, como si es leyenda quedo para el resto de los días como “ La obra de Montalbán”.
Cada pueblo tiene sus historia que a modo de leyenda ha llegado hasta nuestros días, yo si no la hubiera oído, nunca me hubiese dado por escribirla para que quede constancia de ella y para que las generaciones venideras se acordaran de que tanto el Cielo como el Infierno son dogma de fe para los creyentes. en esto nos diferenciamos de los que son ateos que solo se llevan de su conciencia y ética profesional.
La Villa de Belmonte de Cuenca tiene en su topografía nombres muy bonitos que nos dejan volar la imaginación y escribir sobre el tema como es el siguiente;
Título: la obra de Montalbán.
Hay un lugar que le dicen la boca del infierno porque tiene una bajada muy pronunciada donde hay una bifurcación de camino que se divide en dos uno va para la casa del Aire, y el otro siguiéndolo llegaríamos a la vereda.
Pues bien, entre estos dos caminos hay un pedazo de tierra que le dicen la obra de Montaban que así se llamaba el hombre de nuestra leyenda, hasta el día de hoy.
Este hombre salió muy de mañana con sus tres mulas y cinco almudes de cebada (el equivalente a dos fanegas y media) y dijo a su mujer, si antes que se haga de noche no he terminado de sembrar que me lleven los demonios.
Pues el dicho había salido de su corazón y no lo había meditado lo bastante, pues llego al pedazo y descargo todo el grano y el arado y les hecho una pastura a las mulas y luego se dedico a sembrar y una vez tirado el grano cogió el par de mulas les puso el arado y se puso a tapar la simiente que había tirado.
Pero venia ya la noche y todavía le quedaba mucho por tapar, incluso algunos lugareños que venían para el pueblo le decían; que Montaban te vienes para el pueblo y él decía no tengo que terminar de tapar la simiente, que espero no se haga de noche, pero en este tiempo todos sabemos que a las seis de la tarde ya es de noche. (la cebada tardia se siembra por estas fechas).
Pues la mujer se había quedado con la frase que pronunciara su marido “ Si no he terminado de tapar la simiente que llevo antes de que se haga de noche que me lleven los demonios”.
La mujer viendo que había anochecido y su marido no venia, pues se lo dijo a los hijos y toda la familia fue en su busca, porque el pedazo de tierra no dista muy lejos del pueblo pero cuál fue la sorpresa de todos cuando subieron la cuesta de L boca del infierno” no vieron ni las mulas ni al Sr. Montalbán sólo pudieron ver el arado, y que quedaba un cornijal sin tapar la simiente.
Entonces la mujer les dijo a sus hijos es que esta maña padre había dicho que si antes de la puesta del Sol no terminaba de tapar la simiente que se los llevaran los demonios.
Pues el pánico se apodero de esta familia que no salía de su asombro, porque él nunca había hecho ninguna afirmación tan rotunda como la pronunciada por él aquel día.
Esta hecho quedo en la memoria de todo el que pasa por allí hasta el día de hoy.
Si es cierto, como si es leyenda quedo para el resto de los días como “ La obra de Montalbán”.
Cada pueblo tiene sus historia que a modo de leyenda ha llegado hasta nuestros días, yo si no la hubiera oído, nunca me hubiese dado por escribirla para que quede constancia de ella y para que las generaciones venideras se acordaran de que tanto el Cielo como el Infierno son dogma de fe para los creyentes. en esto nos diferenciamos de los que son ateos que solo se llevan de su conciencia y ética profesional.