Historieta:
Erase una vez un bandolero que habitaba en la sierra y estaba cansado de llevar aquella vida tan poco cómoda y siempre con la ley detrás de él por ver si le daba caza.
Un día oyó que el aire le traía a los oídos el tañer de una campana y se dirigió hacia donde venia el sonido, y era una iglesia, entro en ella y se dirigió al confesionario y vio que estaba un curita joven dentro del, entonces se arrodillo y dijo “ Ave maría purísima” y empezó a confesarse y de vez en cuando miraba al curita que estaba todo asustado entonces saco la navaja y le pincho en la barriga y lo dejo muerto, y se dijo el bandolero, así no se va del pico, salió de la iglesia cogió su caballo y se fue a la sierra otra vez.
Al poco tiempo le paso otra vez algo de lo mismo y se dirigió a otra iglesia y estando confesando vio lo asustado que estaba el curita, saco su faca y lo dejo allí frito, salió de la iglesia cogió su caballo y se fue a la sierra sin esperanzas ninguna.
Hasta que en el corre del tiempo y en la falda de la sierra había una ermita la cual regentaba un cura ya mayor y de los de antes, el bandolero que llego y lo vio fue al confesionario se arrodillo y empezó a confesarse al mismo tiempo que observaba aquel sacerdote que era muy mayor y estaba sonriendo, entonces el bandolero pregunto al cura ¿No está usted asustado de mis pecados) y le dijo: no, porque en mi juventud me pasaba lo mismo que a ti hasta que llegue a un hombre que me comprendió y me dijo “ Tus pecados son perdonados, En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; vete y de aquí en adelante no peques más” el Bandolero se fue a rezar la penitencia y después de esto empezó una nueva vida, dejando la sierra y su soledad.
El cuento es original
Erase una vez un bandolero que habitaba en la sierra y estaba cansado de llevar aquella vida tan poco cómoda y siempre con la ley detrás de él por ver si le daba caza.
Un día oyó que el aire le traía a los oídos el tañer de una campana y se dirigió hacia donde venia el sonido, y era una iglesia, entro en ella y se dirigió al confesionario y vio que estaba un curita joven dentro del, entonces se arrodillo y dijo “ Ave maría purísima” y empezó a confesarse y de vez en cuando miraba al curita que estaba todo asustado entonces saco la navaja y le pincho en la barriga y lo dejo muerto, y se dijo el bandolero, así no se va del pico, salió de la iglesia cogió su caballo y se fue a la sierra otra vez.
Al poco tiempo le paso otra vez algo de lo mismo y se dirigió a otra iglesia y estando confesando vio lo asustado que estaba el curita, saco su faca y lo dejo allí frito, salió de la iglesia cogió su caballo y se fue a la sierra sin esperanzas ninguna.
Hasta que en el corre del tiempo y en la falda de la sierra había una ermita la cual regentaba un cura ya mayor y de los de antes, el bandolero que llego y lo vio fue al confesionario se arrodillo y empezó a confesarse al mismo tiempo que observaba aquel sacerdote que era muy mayor y estaba sonriendo, entonces el bandolero pregunto al cura ¿No está usted asustado de mis pecados) y le dijo: no, porque en mi juventud me pasaba lo mismo que a ti hasta que llegue a un hombre que me comprendió y me dijo “ Tus pecados son perdonados, En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; vete y de aquí en adelante no peques más” el Bandolero se fue a rezar la penitencia y después de esto empezó una nueva vida, dejando la sierra y su soledad.
El cuento es original