EL PICADOR
No hay Dios se decía
Aquel hombre rudo
Pero a Dios maldecía
Al comer algo crudo.
Se Mofaba del amigo
Que a Dios le rezaba
Y oía misa en domingo
Porque a él le gustaba.
No era ningún beato
Que de la mina salía
Negro como su gato
Sin ninguna rebeldía.
A destajo trabajaba
Porque no tenia padre
Y su sueldo entregaba
A su querida madre.
Pues sacaba adelante
A sus cinco hermanos
Con miras de valiente
Y callos en las manos.
Forjo su personalidad
En su fe, y su razonar
Busco responsabilidad
Aprendiendo a dialogar.
Al amigo supo convencer
Con el ejemplo de su vida
Siendo un volver amanecer
Donde se ve claro la ida.
Del poeta de Belmonte
No hay Dios se decía
Aquel hombre rudo
Pero a Dios maldecía
Al comer algo crudo.
Se Mofaba del amigo
Que a Dios le rezaba
Y oía misa en domingo
Porque a él le gustaba.
No era ningún beato
Que de la mina salía
Negro como su gato
Sin ninguna rebeldía.
A destajo trabajaba
Porque no tenia padre
Y su sueldo entregaba
A su querida madre.
Pues sacaba adelante
A sus cinco hermanos
Con miras de valiente
Y callos en las manos.
Forjo su personalidad
En su fe, y su razonar
Busco responsabilidad
Aprendiendo a dialogar.
Al amigo supo convencer
Con el ejemplo de su vida
Siendo un volver amanecer
Donde se ve claro la ida.
Del poeta de Belmonte