BELMONTE: VíRGENES. Un día en que la iglesia del pueblo estaba...

VíRGENES.
Un día en que la iglesia del pueblo estaba desierta, siendo yo monaguillo, me éncarame en el retablo de un altar y le levanté las faldas a una Virgen.
Sentia curiosidad por ver qué habia debajo de aquella imagen cuyo rostro de porcelana y hermosura tanto me atraia.
Debajo de aquellas telas bracadas en oro habia solo unos palitroques.No recuerdo haberme llevado ninguna decepción.Inclusolo encontre muy natural, en en cambio, recuerdo muy bien con qué intensidad olían las flores, que por el de mayo niños y niñas cantando llevábamos a María en la escuela donde la maestra deª Concha habia montado un altar en un armario desportillado.No era el armazón montado con cuatro palos, sino aquel aroma tan pagano de las rosas, más fuerte que un eje de diamantes, el que mantenia en pie a la Virgen unida a nuestros cinco sentidos corporales.
Las virgenes de mayo son orgiásticas, llenas de sensualidad del primer calor, no así las de septiembre que pese de presidir el mosto de la vendimia, son más serenas y melancólicas. Un saludo de un Nostálgico
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