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PAGINA CULTURAL /La Carta al Padre Núñez/

La poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, aunque considerado como tesoro actualmente, no siempre ha recibido tanta admiración. Muchos consideraron que su obra era un pecado porque se trataba de cosas que debieran ser ajenas a las mujeres cristianas. En este grupo pertenece el Padre Núñez, que le escribió una carta amenazadora, suplicando que ella dejara de escribir tal poesía. Para responder, Sor Juana le escribió una carta que ahora es famoso. En dicha carta, ella usa su comando de letras y la filosofía para pedir su perdón, utilizando estrategias que aprovecha su status como mujer de dios y letras./

Primero, ella trata de calmar el enojo del Padre a través de negar que sus poemas son pecados. Por ejemplo, ella dice que “procedí con tal modestia”, porque no puso su nombre en los primeros. Explica que no escribía los poemas por razones de vanidad, y que los aplausos le han hecho daño. “¿Que mas castigo me quiere V.R.?” Era difícil ser una mujer en este entorno cultural del barroco. Porque era mujer y aun más monja y pese a su educación extensiva, no era aceptable que ella escribió cosas así, cosas que “no eran decentes”. Ella ya entendió perfectamente que el problema a base no era la existencia de poemas indecentes sino una cuestión de los papeles de los géneros./

Pese a las normas de la edad, Sor Juana no creía que las mujeres no merecían una educación en cosas además de los trabajos de casa. “¿Por qué [una mujer] ha de ser más adepta la ignorancia que la ciencia?” Aun más radical, ella llama a Dios a su lado en su explicación de sus creencias sobre su conocimiento. Clama que “Dios me inclinó a eso?”, que tiene una llamada a las letras y ciencias. Esta frase tiene algunas raíces en los pensamientos de la Renacimiento, porque antes no era normal clama una relación personal con Dios, sino buscarlo a través de la Biblia y los sacerdotes. En el siglo del oro era más posible pensar en una manera más personal. De hecho, es fuertísimo y difícil de ignorar./

Sor Juana representaba una amenaza al orden cultural de Latinoamérica de la época barroca. Las mujeres no tenían estatus iguales que los hombres, la mayoría de ellas estaba controlada físicamente por la dominación sexual y social de la institución matrimonial. Ella, como monja, no estaba casada a un hombre, sino dedicada a Dios. La otra vía común de dominación de las mujeres era en el mundo intelectual. Sor Juana tenía un cerebro y no estaba casado. Además, escribió poemas vulgares, que parecían “letra de hombre”. Una mujer religiosa, sexual, y intelectual no tenia lugar alguna en aquel sociedad, quizás no en lo nuestro tampoco./

Después de su lanzo metafísico al mundo que representa Padre Núñez, Sor Juana hace una cosa que al primer visto resulta un poco extraño. Niega todo que ha dicho, adopta la postura de una niña precoz. Dice que la carta es “mal dicha y peor escrita”, que la “sencillez de [su] corazón” no permite que diga cosas diferentes que sus sentimientos. ¿Y debemos creer que ella crees de verdad que sus ideas no importaban un comino? Lo dudo. Sor Juana ya entendió su ámbito, y sus límites culturales. En el cuerpo de la carta, dije exactamente que pensó, y aprovechó su estatus en los ojos de los demás como mujer débil con el fin de la carta. Sin este fin, es probable que hubiera un lió fatal. Lo cierto es que Sor Juana Inés de la Cruz tenía cerebro siglos antes de que tenerlo era la moda./.