Es un entorno natural espectacular que explica perfectamente por qué
Alarcón fue elegido en la Edad Media como un emplazamiento estratégico
militar inexpugnable, ya que el foso natural del
río actúa como una defensa de
agua inmejorable. La
historia de Alarcón está íntimamente ligada a su geografía. La localidad se asienta sobre una estrecha península rocosa abrazada por un pronunciado meandro del río Júcar, una posición natural que ofrecía ventajas defensivas clave en la Edad Media. Este enclave privilegiado fue ocupado en época musulmana, probablemente desde el siglo VIII, cuando se erigió la primera estructura fortificada sobre la
roca que hoy sostiene el
castillo. La propia etimología del nombre, de origen árabe (“Alarkum”),