Por mucho tiempo que pueda pasar en la
hístoria mundial,
Torrenueva o mejor dicho, la mayoría de sus habitantes y sus visitantes prefieren vivir en el peor de los pasados. Aunque claro, eso sí, adquieren hábitos muy modernos como el botellón, las drogas y sobre todo el macarreo. Durante este
verano parece ser que la única preocupación transcendental en la vida cotidiana de Torrenueva era si el hijo del Alcalde consume o no estupefacientes. Hasta el punto que el Alcalde se vió obligado a salir a la
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