Mi padre es hombre docto en materias agrícolas, de los del
campo, de toda la vida de Dios; tal es así que yo no digo de él que es agricultor, sino labrador, por aquel componente ancestral y ese apego a las mulas en el recuerdo imborrable de las yuntas, aún vivas en su boca, en su espíritu y en sus sueños. Digo, pues, que él tiene un “ chascarrillo ” para ver en los cambios la parte positiva.
Dice que el que tiene un
olivar y está cansado de gastarse un dinero en él y no le ve beneficio, poco
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