No se trata de una historia de amor. Se trata de respetar las reglas del juego de la Constitución. Los que nos venden los productos de sus fábricas ahora, subvencionadas y protegidas en otras épocas mediante aranceles para no arruinarlas porque se podía comprar más barato en el extranjero: caso de los tejidos escoceses, son ahora los que quieren imponer un sistema fiscal insolidario. Posiblemente tú, emigrante, no tendrías que haber salido de tu pueblo si hubieran hecho la SEAT, con dinero de ... (ver texto completo)