Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad.
El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.
Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.
De la igualdad de habilidades surge la igualdad de esperanzas en el logro de nuestros fines.
La esperanza del bien es ya un gran bien.
La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros.
La esperanza y el miedo son inseparables.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
Todo hombre no vive más que por lo que espera.
La esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.
La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia.