PUERTOLLANO: Si me pongo a nombrar "la gran familia" uno por uno,...

Si me pongo a nombrar "la gran familia" uno por uno, se me va la tarde.
Lo cierto es que tenía un par de cosas para hoy y una pensada e iniciada, que, por causas ajenas a mi voluntad; se perdió en el tiempo y el espscio; para nunca volver de la misma manera, que en mi caso,-lo se por experiencia) la primera es la mejor.
El época en que se desarrolla esta historia, el "Valecillo", desde su cabecera en "El val" y "La Madre" dos nacimientos de agua, que se llegaban a unir, a el nacimiento de "La fuente el Vivar" y junto con el agua que fluía a borbotones, en los prados, llenos de carrizos de "El tío Vitatara, precisamente, abuelo de el muchacho de nuestra historia... cuyo destino sería mi pueblo (aún no lo tengo decidido) que me temo va a ser no, porque a l que parece, solo les interesan las fiestas y poco mas.
Pero trataré de que la historia, por lo sencilla, cale en algunos su moraleja. No es otra cosa que recordar, que aún hoy, hay dieciocho millones de niños en el mundo que trabajan; muchos de ellos en condiciones infrahumanas. No es el caso de este niño, Pero era Domingo.
<<<Era domingo: una de esas tardes, en que los niños jugaban en la plaza... Pero que el padre de este muchacho, muy apegado a la tierra, tenía gran empeño en que su hijo, siguiera sus pasos... algo que a el muchacho le rebelaba, al igual que despertaba su rebeldía, el hecho de faltar a la escuela; donde precisamente, habían legado libros nuevos. El padre entendía aquello a su manera. El muchacho pensaba que era demasiado severo, y pensaba que al menos el domingo por la tarde, le pertenecía... Inutil todo intento de convencer al autor de sus días.
-! No se cuando vas a dejar al chico en paz! -había dicho la madre, mientras tomaba el libro que su hijo estaba leyendo, sentado en el taburete de el portal.
-! Hay todo el invierno para leer!...
-Y toda una vida para ser egoísta- respondiera la madre que continuó diciendo:
Siempre estás con la misma cantinela... ¿Es que tu no has jugado e su edad?
-! Pues claro que he jugado, y arrastrado albarcas con mas penalidades. Va ha hacer de el un señoritingo de cuidad. Y puedes quitarte esa idea, de, que se
vaya a la capital... con tus hermanas, aquí hay mucha tarea, y además, si todos nos vamos ¿Quien va a labrar las tierras?
El muchacho escuchaba. Escuchaba y le entraban ganas de llorar. Lo cierto era que le gustaba el campo. Había estado algunos días con sus primos, en Madrid, y estos le habían regalado unos libros, y tebeos... Y algún cuento que ya sabía de memoria, y que tardes como las de aquel domingo, le hubiese gustado leer, no precisamente bajo la negra chimenea, a la luz pálidas de el candíl. Su lugar preferido era "Las peñas", desde donde admiraba las puestas de el Sol que hacia Madrid, ponia besos dorados en las nubes. Algunos días se aventuraba, hasta "el Ponton· y bajo los enormes álamos, hablaba con los pájaros...
-! Trae piedras de una vez! Ya estás con tus sueños. Hay "ca cabar" esta pared, antes de la puesta de el Sol- Había gritado su padre.
El Sol "s'había acostado" por "El Portillo", cuando a lomos de la mula, valle arriba, caminaban padre he hijo, sin pronunciar palabra.
Anochecía cuando, ganaban el arrabal, la pequeña morera, y La Calle de el horno.
-! Haber mujer! -Dijo su padre una vez encerradas las caballerías- ¿Donde está el cacharro de las perras: me voy hasta "Casa el Pesca" a jugar una brisca... cuando esté la cena, me mandas al chico.
- Ahí tienes "tus" perras, en el tarro de siempre... si es que dejaste alguna, el otro domingo. ¿Te vas? ¿Y el chico que?... está por la primera vez que le des ni una sola perra chica. Y a propósito, ves pensando, ves pensando en que el chico ya se está haciendo mozo. y que hay que comprarle una chaqueta.
-Eso puede esperar, ademas tu que eres "mu " apañada, en un periquete, se que le harás un buen gersey de lana. Lana no falta. Y en un adiós seco, se perdió calle arriba.
La abuela salía en esos momentos, y metiendo mano en su fatriquera, sacó unas perras. Al tiempo que acariciaba la revuelta cabellera de el muchacho, le decía:
-Mira. vas a ir a la tiende de "El Espartero", y solo te gasta la mitad, lo otro se lo das a tu madre... ella sabe porque. Y mientra con una de sus rugosas manos, le levantaba la barbilla dijo:
Que gruña tu padre cuanto quiera, pero tu madre y yo hemos decido, que antes de el invierno, tendrás tu chaqueta.
-Y un gersey nuevo, -decía la madre, que en esos momentos, bajaba las escaleras. Y la chaqueta... hijo.
LIBERTAD