! Hola Piri! nada (como siempre) que objetar a tu exposición de echos y dichos, algo que mi cabreo y otras causas, no me permite, llevarlo a los ojos que lo lean de la misma manera, pero que sin embargo vendíamos a decir lo mismo.
Es por esto, y porque, las alforjas repletas y las que defienden a las vacías se el contenido que sea... yo como despedida de vacaciones, voy a tocar el tema de el amor, salpicados de recuerdos como aquel en que por estar, al lado de una chavala, se me quiso conducir a la comisaría. Que tomen nota de este hecho, los jóvenes de ahora.! Si! Estaba prohibido algo hermoso: el amor.
<<<El metro se balanceaba, agarrado a la barra brillante, había sentido sentido el contacto de sus dedos sobre mis dedos: era una leve caricia que quise se prolongara. el contacto fue casual, pero confieso que me aproveché de la situación. Luego en una parada, fue su cuerpo hermoso y caliente el que sentí pegado a el mío. También fue casual y lo estaba aprovechando. lo estabámos aprovechando al máximo.
Mi mirada y la de ELLA daban conformidad a la situación´.
Solo, nos dijimos unas pocas palabras, en aquel parque cera de manuel Becerra al que nos dirigimos después de el encuentro, como si este hecho, ya estuviera pactado. En aquel atardecer, en que nuestras rodillas, mu juntas se "hablaban ". Y nuestros hombros se juntaban. Y nuestros ojos se miraban. Y nuestros labios pronunciaban, sin parar: vivíamos el instante, si hablar de mañana.
Tanto es así que ni siquiera tenía tu nombre, solo un numero en un edificio de cinco pisos. Y allí me acerqué fiel a mi palabra. Recuerdo que lucía Luna llena, antes de encontrarme en el portal, que por suerte abrió, el sereno, con un! buenas noches señor! habías mencionado el quinto antes de aquel beso leve. Allí me encontré entre cuatro puertas... ¿cual de ellas? Llamé, me acompañaba la fortuna. Cuando te lo comenté, reíste. el el parque, me habías dicho que vivías sola, que te sentía muy sola. Poco importaba, si ya con suavidad tu brazo me conducía hasta aquel sofá lujoso, que, confieso; me causaba azoramiento. Tomaste mis manos, que al instante mismo, encontré una de las tuyas entre las mías... y nos dijimos mil cosas. hasta que luego, nuestros cuerpos sudorosos se buscaban... como burlándose de aquella falsa moral impuesta. Bromeamos diciendo:! que sabrán ELLOS de las sinfonías de el amor!... En nuestra soledad pronunciamos, mil palabras prohibidas. Justificamos nuestros instintos, lo que se daba en llamar entonces: "Perversos instintos". Dijimos entonces,, lo que entonces se gritaba:! SI A EL AMOR Y NO A LA GUERRA! >>>
LIBERTAD.
Es por esto, y porque, las alforjas repletas y las que defienden a las vacías se el contenido que sea... yo como despedida de vacaciones, voy a tocar el tema de el amor, salpicados de recuerdos como aquel en que por estar, al lado de una chavala, se me quiso conducir a la comisaría. Que tomen nota de este hecho, los jóvenes de ahora.! Si! Estaba prohibido algo hermoso: el amor.
<<<El metro se balanceaba, agarrado a la barra brillante, había sentido sentido el contacto de sus dedos sobre mis dedos: era una leve caricia que quise se prolongara. el contacto fue casual, pero confieso que me aproveché de la situación. Luego en una parada, fue su cuerpo hermoso y caliente el que sentí pegado a el mío. También fue casual y lo estaba aprovechando. lo estabámos aprovechando al máximo.
Mi mirada y la de ELLA daban conformidad a la situación´.
Solo, nos dijimos unas pocas palabras, en aquel parque cera de manuel Becerra al que nos dirigimos después de el encuentro, como si este hecho, ya estuviera pactado. En aquel atardecer, en que nuestras rodillas, mu juntas se "hablaban ". Y nuestros hombros se juntaban. Y nuestros ojos se miraban. Y nuestros labios pronunciaban, sin parar: vivíamos el instante, si hablar de mañana.
Tanto es así que ni siquiera tenía tu nombre, solo un numero en un edificio de cinco pisos. Y allí me acerqué fiel a mi palabra. Recuerdo que lucía Luna llena, antes de encontrarme en el portal, que por suerte abrió, el sereno, con un! buenas noches señor! habías mencionado el quinto antes de aquel beso leve. Allí me encontré entre cuatro puertas... ¿cual de ellas? Llamé, me acompañaba la fortuna. Cuando te lo comenté, reíste. el el parque, me habías dicho que vivías sola, que te sentía muy sola. Poco importaba, si ya con suavidad tu brazo me conducía hasta aquel sofá lujoso, que, confieso; me causaba azoramiento. Tomaste mis manos, que al instante mismo, encontré una de las tuyas entre las mías... y nos dijimos mil cosas. hasta que luego, nuestros cuerpos sudorosos se buscaban... como burlándose de aquella falsa moral impuesta. Bromeamos diciendo:! que sabrán ELLOS de las sinfonías de el amor!... En nuestra soledad pronunciamos, mil palabras prohibidas. Justificamos nuestros instintos, lo que se daba en llamar entonces: "Perversos instintos". Dijimos entonces,, lo que entonces se gritaba:! SI A EL AMOR Y NO A LA GUERRA! >>>
LIBERTAD.