Aquí estoy otra vez, como la noche es larga y en todos los trabajos se fuma, como yo no lo hago aprovecho un ratito que mis pacientes están tranquilos para copiaros los versos que escribió un hijo a su madre, recordareis os lo comenté para el día de la madre, pero no tuve tiempo.
La persona que lo escribió, los recitó un día que estuvo en mi casa y no veais las lagrimillas que nos hizo echar, le pedí permiso para grabarlo y él gustoso accedió a ello.
oa aviso que es un poco largo, pero pienso que merece la pena
Tengo en mi casa un tesoro
que no se puede comprar,
no hay dinero en el mundo
para poderlo pagar.
Lo tengo desde pequeño,
desde una temprana edad
cuando algo yo necesito
corriendo va y me lo dá.
Y no es pequeño mi tesoro,
en apariencia lo es;
en él guardo mis recuerdos
que luego les contaré.
Es vibrante mi tesoro
cuando estoy juntito a el,
me acurruca y me acaricia
y me hace adormecer.
En él guardo mis mentiras,
también guardo mis engaños
y un pequeño robo que hice
lo lleva dentro guardado.
Que tesoro puede ser
el que tanto he mencionado,
el corazón de mi madre
que le he hecho mucho daño.
Le pido perdón mil veces
y siempre hace lo mismo,
me acaricia y me besa
y luego dice... mi niño.
Que grande es una madre
si se sabe valorar
te dan todo lo que tienen, todo
todo a cambio de ná.
Cuanto te he hecho de sufrir
madre de mi corazón,
y encima tú me perdonas
y me dás tu bendición.
Tantas veces me has buscado,
y yo te he visto pasar
y en sufriendo mi corazón,
me escondía de mi mamá.
Te he hecho una vida dificil,
por no escuchar tus consejos,
me retuerzo y me maldigo
mamá, mamá, tú no te mereces esto.
Hay santas en los altares
hay santas en las ermitas,
por santa tengo a mi madre
y además me dió la vida.
Tiene un corazón de oro,
ese es el tesoro mio,
me ha sacado del arroyo,
cuanto ha luchado Dios mio.
Recuerdo cuando pequeño,
que me cogía entre sus brazos,
yo me apegaba a su pecho
y me dormía en su regazo.
Cuando somos pequeñitos
soñamos con ser mayor,
y a alguno cuando le llega
le espera la perdición.
Yo quiero a mi madre mucho
y aún así, yo le robé
lo poquito que tenía
para darme de comer.
Y no conforme con ello
robé en la calle también,
tropezando y perseguido
entre rejas me encontré.
Pues gracias a esas rejas
mi cerebro me decía:
esto nos pasa a los dos
por las malas compañías.
Y así me hice maduro
pensando en la soledad,
porque detrás de las rejas,
solo te queda pensar.
Pero ya he cumplido mi condena
corriendo voy a mi hogar.
Ya no veré a mi madre,
tras estas rejas llorar.
La madre ya muy mayor
y un poco ya delicada,
de tanto lloar por su hijo
la vista se le apocaba.
Sentadita en su sillón
sin dejarlo de mover,
junto al fuego muchas noches
veía el amanecer.
Frente a ella una ventana,
por la cual se puede ver
si alguien viene a la casa
o ve al perro correr.
Y así se pasa los dias
esperando y esperando,
pero fijándose muy bien
veía como un bulto andando.
El perro salió a su encuentro
saltando con alegría,
y cogiendole por la mano
la madre ya lo intuia.
Abrió la puerta aquel hijo,
cansado de caminar;
mamá, madrecita de mi vida
ya estoy contigo en tu hogar.
Mucho tuvo que acercarse
para que pudiera ver,
al hijo que ella esperaba
para abrigarlo otra vez.
Fundidos en un abrazo
se oía decir: mamá
que buena eres conmigo,
te lo tengo que pagar.
Jadeantes caminaron
hasta llegar al sillón,
alli sentó a su madre
y arrodillado lloró.
Te juro madre del alma
que no sufrirás por mi,
te tendré como a una reina
solamente para mí.
Y el tiempo curó la llaga
infectada de aquel hijo,
hizo feliz a su madre
y le dió dos nietecillos.
La madre de aquellos niños
quería tanto a la anciana,
que regañaba a sus hijos
para que no la molestaran.
Y aquel hijo era feliz,
de ver a sus niños en brazos,
en los que tantas veces él
durmiera en su regazo.
Pero también había veces
que veía a su madre llorar,
y le preguntaba ¿porque lloras madre mia?,
lloro de tanta felicidad.
Y así decía la anciana:
mi hijo siempre fué bueno
y nunca me faltó al respeto,
los amigos que tenía
lo llevaron al reguero.
Y así decía aquel hijo:
yo os quiero recordar
y lo digo con emoción,
que el que no quiere a su madre
no tiene perdón de Dios
Bueno ya os he dicho que yo no lo he escrito, sino un amigo que si lo escucharais recitar...
La persona que lo escribió, los recitó un día que estuvo en mi casa y no veais las lagrimillas que nos hizo echar, le pedí permiso para grabarlo y él gustoso accedió a ello.
oa aviso que es un poco largo, pero pienso que merece la pena
Tengo en mi casa un tesoro
que no se puede comprar,
no hay dinero en el mundo
para poderlo pagar.
Lo tengo desde pequeño,
desde una temprana edad
cuando algo yo necesito
corriendo va y me lo dá.
Y no es pequeño mi tesoro,
en apariencia lo es;
en él guardo mis recuerdos
que luego les contaré.
Es vibrante mi tesoro
cuando estoy juntito a el,
me acurruca y me acaricia
y me hace adormecer.
En él guardo mis mentiras,
también guardo mis engaños
y un pequeño robo que hice
lo lleva dentro guardado.
Que tesoro puede ser
el que tanto he mencionado,
el corazón de mi madre
que le he hecho mucho daño.
Le pido perdón mil veces
y siempre hace lo mismo,
me acaricia y me besa
y luego dice... mi niño.
Que grande es una madre
si se sabe valorar
te dan todo lo que tienen, todo
todo a cambio de ná.
Cuanto te he hecho de sufrir
madre de mi corazón,
y encima tú me perdonas
y me dás tu bendición.
Tantas veces me has buscado,
y yo te he visto pasar
y en sufriendo mi corazón,
me escondía de mi mamá.
Te he hecho una vida dificil,
por no escuchar tus consejos,
me retuerzo y me maldigo
mamá, mamá, tú no te mereces esto.
Hay santas en los altares
hay santas en las ermitas,
por santa tengo a mi madre
y además me dió la vida.
Tiene un corazón de oro,
ese es el tesoro mio,
me ha sacado del arroyo,
cuanto ha luchado Dios mio.
Recuerdo cuando pequeño,
que me cogía entre sus brazos,
yo me apegaba a su pecho
y me dormía en su regazo.
Cuando somos pequeñitos
soñamos con ser mayor,
y a alguno cuando le llega
le espera la perdición.
Yo quiero a mi madre mucho
y aún así, yo le robé
lo poquito que tenía
para darme de comer.
Y no conforme con ello
robé en la calle también,
tropezando y perseguido
entre rejas me encontré.
Pues gracias a esas rejas
mi cerebro me decía:
esto nos pasa a los dos
por las malas compañías.
Y así me hice maduro
pensando en la soledad,
porque detrás de las rejas,
solo te queda pensar.
Pero ya he cumplido mi condena
corriendo voy a mi hogar.
Ya no veré a mi madre,
tras estas rejas llorar.
La madre ya muy mayor
y un poco ya delicada,
de tanto lloar por su hijo
la vista se le apocaba.
Sentadita en su sillón
sin dejarlo de mover,
junto al fuego muchas noches
veía el amanecer.
Frente a ella una ventana,
por la cual se puede ver
si alguien viene a la casa
o ve al perro correr.
Y así se pasa los dias
esperando y esperando,
pero fijándose muy bien
veía como un bulto andando.
El perro salió a su encuentro
saltando con alegría,
y cogiendole por la mano
la madre ya lo intuia.
Abrió la puerta aquel hijo,
cansado de caminar;
mamá, madrecita de mi vida
ya estoy contigo en tu hogar.
Mucho tuvo que acercarse
para que pudiera ver,
al hijo que ella esperaba
para abrigarlo otra vez.
Fundidos en un abrazo
se oía decir: mamá
que buena eres conmigo,
te lo tengo que pagar.
Jadeantes caminaron
hasta llegar al sillón,
alli sentó a su madre
y arrodillado lloró.
Te juro madre del alma
que no sufrirás por mi,
te tendré como a una reina
solamente para mí.
Y el tiempo curó la llaga
infectada de aquel hijo,
hizo feliz a su madre
y le dió dos nietecillos.
La madre de aquellos niños
quería tanto a la anciana,
que regañaba a sus hijos
para que no la molestaran.
Y aquel hijo era feliz,
de ver a sus niños en brazos,
en los que tantas veces él
durmiera en su regazo.
Pero también había veces
que veía a su madre llorar,
y le preguntaba ¿porque lloras madre mia?,
lloro de tanta felicidad.
Y así decía la anciana:
mi hijo siempre fué bueno
y nunca me faltó al respeto,
los amigos que tenía
lo llevaron al reguero.
Y así decía aquel hijo:
yo os quiero recordar
y lo digo con emoción,
que el que no quiere a su madre
no tiene perdón de Dios
Bueno ya os he dicho que yo no lo he escrito, sino un amigo que si lo escucharais recitar...
Bueno, supongo, que a este hora, mi estimada amiga y "currante" estés en tu merecido, descanso: se algo de eso, por hablarme, Paloma, muchas veces, sobre todo de el trajín en los fines de semana. Puedes imaginarte las urgencias, en determinados días.
Y poco que contar, puesto que ya el trío anoche, le dimos a las teclas un buen rato. Si confirmo, que es una pena que precisamente, el día 16 (creo es sábado) partimos para Canarias...! cuanto me hubiera alegrado la visita! Otro día será. no olvidéis que está prometido.
Como es día de fiesta hoy para mi, aprovecharé por colar alguna historia: acabo de tomar nota de una, que ahora no me queda tiempo. Espero no se me vaya la inspiración
Que paséis buen día, que por cierto me temo que algo se va a nublar, y a lo que se dice mañana mas. Lo siento porque viajo de boda.
UN ABRAZO. JUAN
Y poco que contar, puesto que ya el trío anoche, le dimos a las teclas un buen rato. Si confirmo, que es una pena que precisamente, el día 16 (creo es sábado) partimos para Canarias...! cuanto me hubiera alegrado la visita! Otro día será. no olvidéis que está prometido.
Como es día de fiesta hoy para mi, aprovecharé por colar alguna historia: acabo de tomar nota de una, que ahora no me queda tiempo. Espero no se me vaya la inspiración
Que paséis buen día, que por cierto me temo que algo se va a nublar, y a lo que se dice mañana mas. Lo siento porque viajo de boda.
UN ABRAZO. JUAN