No os pongais celosos los demás, ¿vale?. Para todos vosotros os envío otro beso y os deseo que este día que está comenzando, con el sol en la calle, os depare solo cosas buenas
PARA TODOS MIS SALUDOS. Hoy no voy a mencionar como va el tiempo: solo decir que es muy parecido a nuestro paso por la vida. Hoy voy a contar una historia en la cual, no faltará quien se identifique con ella.
El río, sereno y claro reflejaba los carrizos de la orilla. Un poco mas abajo, el vado, sonriente, salpicaba los juncos y zarzales, de gotas que a su vez también sonreían. De esta calma, gozaban los protagonistas se esta historia. No podían faltar los pájaros revoloteando, ni alguna mariposa o insecto molesto. Si me dí cuenta que que alguna vegetación se prestaba a entregarse en breves día al otoño. Pero aún estábamos en los primeros días de septiembre, y, aún se percibía el olor a los restrojos.
Uno de los protagonistas, pensaba, mientras descendía el empinado sendero que le conduciría a la veja, que muy pronto las yuntas arrastrarían los arados, por los barbechos. ahondando en el surco; igual que antaño... y días después se escabulliría en el monótono ir y venir por la ciudad. Los que quedan, los que no se habían aventurado, a ganar el pan en otra parte, caminarían los llanos, cuestas y valles... los niños irían cuando, la época les permitía a la escuela, a aprender muy poco... y si a herir, su manos pequeñas en diferentes labores.
La tarde arropada de una bruma amarillenta, ya alargaba sus sombras, cuando nuestro muchacho, ganó la carretera, que conduce hacia Brihuega...
Ella estaba allí; nuestro protagonista no recuerda muy bien como se concertó la cita: Fue un! hola! tal vez tímido, el saludo...
<<<Si creo te dije, que apenas habíamos salido del plumon, lo que propició la risa en ambos, rompiendo la tirantez del primer momento. (Hablare en primera persona, pues tal vez de mas profundidad a los hechos) Caminábamos hacia el río. (No es preciso que te describa el lugar, si que un montón de piedras, lo señalaba, en un gesto propiciado por el recuerdo) Guardabas silencio, o tal vez hablabas, no lo recuerdo. Supongo que yo te hablaría de mil cosas, y te dijera, ante un silencio prolongado, que este me resultaba incomodo. Seguro que me las ingeniaba, para este romperle de alguna manera. Dijiste: ¿Nos sentamos aquí en la orilla?
Permanecimos sentados, tal vez guarde silencio y me dijeras:
! Por dios... parece como si un gato te hubiera comido la legua! Y puede sonara tu risa, Y puede que me miraras con esa mirada tuya, que a mi se me antojaba diferente.
Fue tu pelo que rozó mi cara. No se si el tuyo fue un movimiento premeditado. si se que esperé a que se repitiera. Se que hablabas, no recuerdo que, algo diferente a lo vacío que conocía, porque yo te escuchaba, hasta me gustaba tu inocencia, me dejaba llevar por tu bondad. Creo que hablabas muy por encima de tu edad... temí que me quisieras demasiado... sin embargo creo que fui cruel, contigo, que no medía mis actos, que tu pensabas cosas distintas, que tu te sentía a gusto conmigo y que esperabas de mí, lo que considerabas correcto.
Tus manos se movían a la par que tus labios, sonrientes y tentadores, Yo quería tomar tus manos entre las mías, tus labios... ¿como decirte que deseaba tus labios? ¿Como decirte lo que perseguía?
Los pájaros jugueteaban en lo alto de los chopos. El viento movía la ramas, el viento movía las hierbas mas altas: me tendí en la hierba. Ven dije. Y te vi junto a mi. El viento también movía tu falda, quería expresarte cuanto sentía, y no sabía como. Tus piernas... tus piernas mas arriba de las rodillas, brillaron en la tarde que acababa. Tus labios, los veía demasiado cerca, y aún no se como los sentí unidos a los míos. Tímidamente, mis dedos, torpemente hurgaban tu blusa, y mi mano buscó dentro de ella. Nos vimos muy próximos, sobre la hierba...! Otra vez tu pelo! Te miré e interpreté deseo. Nuestros labios se buscaban, se aplastaban. Olías a mujer. Olías a deseo y mis instintos buscaban, y buscaban... tu oasis, porque sentía sed de ti. Te incorporaste, leí u reproche en tu mirada. Te entendí y tal vez por esto mismo hoy puedo contar esta histiria sin arrepentirme de nada.
Muchos años después (demasiados) nos encontramos. To fue distinto, supongo que para tí tal ver decepcionante... y motivado, por horas que se habían con vertido en hora caducas... siembargo llegamos... Llegamos, pero nuestros instintos se habían hecho viejos.
Perdimos muchas lunas: las mejores luna. No quise decirte cuantas estrellas pasajeras se habían alumbrado en mi camino para apagarse al instante. si que la tuya, entre otras, permaneció brillante. Como si adivinaras mis pensamientos, y mientra me ofrecías un café, dijiste:! cuanto nos hemos perdido! Callé: pensé en tu rechazo aquel día junto al río y supe que aquello nos separó para siempre.
Nuestros pensamientos caminaron de modo diferente. Hoy se que unas palabras que fueron una promesa, confidencial a alguien la has cumplido. Será él o ninguno...
LIBERTAD.
El río, sereno y claro reflejaba los carrizos de la orilla. Un poco mas abajo, el vado, sonriente, salpicaba los juncos y zarzales, de gotas que a su vez también sonreían. De esta calma, gozaban los protagonistas se esta historia. No podían faltar los pájaros revoloteando, ni alguna mariposa o insecto molesto. Si me dí cuenta que que alguna vegetación se prestaba a entregarse en breves día al otoño. Pero aún estábamos en los primeros días de septiembre, y, aún se percibía el olor a los restrojos.
Uno de los protagonistas, pensaba, mientras descendía el empinado sendero que le conduciría a la veja, que muy pronto las yuntas arrastrarían los arados, por los barbechos. ahondando en el surco; igual que antaño... y días después se escabulliría en el monótono ir y venir por la ciudad. Los que quedan, los que no se habían aventurado, a ganar el pan en otra parte, caminarían los llanos, cuestas y valles... los niños irían cuando, la época les permitía a la escuela, a aprender muy poco... y si a herir, su manos pequeñas en diferentes labores.
La tarde arropada de una bruma amarillenta, ya alargaba sus sombras, cuando nuestro muchacho, ganó la carretera, que conduce hacia Brihuega...
Ella estaba allí; nuestro protagonista no recuerda muy bien como se concertó la cita: Fue un! hola! tal vez tímido, el saludo...
<<<Si creo te dije, que apenas habíamos salido del plumon, lo que propició la risa en ambos, rompiendo la tirantez del primer momento. (Hablare en primera persona, pues tal vez de mas profundidad a los hechos) Caminábamos hacia el río. (No es preciso que te describa el lugar, si que un montón de piedras, lo señalaba, en un gesto propiciado por el recuerdo) Guardabas silencio, o tal vez hablabas, no lo recuerdo. Supongo que yo te hablaría de mil cosas, y te dijera, ante un silencio prolongado, que este me resultaba incomodo. Seguro que me las ingeniaba, para este romperle de alguna manera. Dijiste: ¿Nos sentamos aquí en la orilla?
Permanecimos sentados, tal vez guarde silencio y me dijeras:
! Por dios... parece como si un gato te hubiera comido la legua! Y puede sonara tu risa, Y puede que me miraras con esa mirada tuya, que a mi se me antojaba diferente.
Fue tu pelo que rozó mi cara. No se si el tuyo fue un movimiento premeditado. si se que esperé a que se repitiera. Se que hablabas, no recuerdo que, algo diferente a lo vacío que conocía, porque yo te escuchaba, hasta me gustaba tu inocencia, me dejaba llevar por tu bondad. Creo que hablabas muy por encima de tu edad... temí que me quisieras demasiado... sin embargo creo que fui cruel, contigo, que no medía mis actos, que tu pensabas cosas distintas, que tu te sentía a gusto conmigo y que esperabas de mí, lo que considerabas correcto.
Tus manos se movían a la par que tus labios, sonrientes y tentadores, Yo quería tomar tus manos entre las mías, tus labios... ¿como decirte que deseaba tus labios? ¿Como decirte lo que perseguía?
Los pájaros jugueteaban en lo alto de los chopos. El viento movía la ramas, el viento movía las hierbas mas altas: me tendí en la hierba. Ven dije. Y te vi junto a mi. El viento también movía tu falda, quería expresarte cuanto sentía, y no sabía como. Tus piernas... tus piernas mas arriba de las rodillas, brillaron en la tarde que acababa. Tus labios, los veía demasiado cerca, y aún no se como los sentí unidos a los míos. Tímidamente, mis dedos, torpemente hurgaban tu blusa, y mi mano buscó dentro de ella. Nos vimos muy próximos, sobre la hierba...! Otra vez tu pelo! Te miré e interpreté deseo. Nuestros labios se buscaban, se aplastaban. Olías a mujer. Olías a deseo y mis instintos buscaban, y buscaban... tu oasis, porque sentía sed de ti. Te incorporaste, leí u reproche en tu mirada. Te entendí y tal vez por esto mismo hoy puedo contar esta histiria sin arrepentirme de nada.
Muchos años después (demasiados) nos encontramos. To fue distinto, supongo que para tí tal ver decepcionante... y motivado, por horas que se habían con vertido en hora caducas... siembargo llegamos... Llegamos, pero nuestros instintos se habían hecho viejos.
Perdimos muchas lunas: las mejores luna. No quise decirte cuantas estrellas pasajeras se habían alumbrado en mi camino para apagarse al instante. si que la tuya, entre otras, permaneció brillante. Como si adivinaras mis pensamientos, y mientra me ofrecías un café, dijiste:! cuanto nos hemos perdido! Callé: pensé en tu rechazo aquel día junto al río y supe que aquello nos separó para siempre.
Nuestros pensamientos caminaron de modo diferente. Hoy se que unas palabras que fueron una promesa, confidencial a alguien la has cumplido. Será él o ninguno...
LIBERTAD.
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