Y para no marchar de vacío, y como viera un programa, en el qie niños muy pequeños manejan ya pesadas carretillas, otros fusiles, y otros se mueren de hambre mientras, mientras que la panda de sinvergüenzas crece, pues difícilmente podría hoy abrazar a una moza con el recuerdo y decirle...
Mujer:
Aún no se porque late por tí
ni porque estas manecillas
ardientes te saludan,
a través de mi corazón que late
aceleradamente, no te quepa duda.
! Hola!- te saludaba a ti, tiernamente
y a tu juvenil frescura-
Y repetía y repetía el silencio en mi garganta...
y mi corazón pequeño
en el deseo ya poseía,
algo tuyo...
Yo ya abrazaba tu cintura.
y tus resonacias me vibraban.
y mi mirada...
y mis manos que todo tu cuerpo recorrían
de sus dedos, versos de amor te prodigaban.
Yo podría haber escrito versos de amor, esta mañana...
Sin embargo he presenciado
como el hombre hace leña del árbol caído
y muy poco, poco le importa
como se elabora el pan del trigo,
como manos ya pequeñas, se desmayan rotas
y se clava en el alma, el habrem y sus mil cuchillos.
Pues sí, fue anoche y siempre
que en el fulgor de lunas amarillas
brillaba las mil torres
-cobijo de ladrones-
que gargantas de niños rotos, me gemían
J. M (libertad)
Mujer:
Aún no se porque late por tí
ni porque estas manecillas
ardientes te saludan,
a través de mi corazón que late
aceleradamente, no te quepa duda.
! Hola!- te saludaba a ti, tiernamente
y a tu juvenil frescura-
Y repetía y repetía el silencio en mi garganta...
y mi corazón pequeño
en el deseo ya poseía,
algo tuyo...
Yo ya abrazaba tu cintura.
y tus resonacias me vibraban.
y mi mirada...
y mis manos que todo tu cuerpo recorrían
de sus dedos, versos de amor te prodigaban.
Yo podría haber escrito versos de amor, esta mañana...
Sin embargo he presenciado
como el hombre hace leña del árbol caído
y muy poco, poco le importa
como se elabora el pan del trigo,
como manos ya pequeñas, se desmayan rotas
y se clava en el alma, el habrem y sus mil cuchillos.
Pues sí, fue anoche y siempre
que en el fulgor de lunas amarillas
brillaba las mil torres
-cobijo de ladrones-
que gargantas de niños rotos, me gemían
J. M (libertad)