Bartolo, asustarme no me asusto, lo que pasa es que no me queda otra que hacer que todos desaparezcan, como por obra de magia y eso cuesta muuucho, si no, que se lo digan a tus chicas, que no son ni para recoger los pingos propios, ¡ay ésta juventud! que mal enseñados los tenemos y que apañaita salió nuestra generación jejej.