Un día en el Rastro madrileño me acerco a un puesto a
comprar unas botas
militares para la
aceituna. En la conversación con el vendedor sale el tema de que soy de
Jaén y de un
pueblo pequeño a quien casi nadie conoce. Curioso, al decirle que de
Génave, el señor me da pelos y
señales de nuestra localidad y hasta conoce a mi
familia. Resulta que él tambien había nacido aquí. Se trataba de un hijo de Pedro Moya, el Cojo de la Melguiza.