En un momento como este, lleno de dolor y desesperanza, es difícil hacer y decir algo a la familia de Roso. No pretendo yo calmar ese dolor porque es imposible, pero si quiero decirles que su hijo ha sido una excepcional persona, querida por todos. No hay más que ver las muestras de cariño que están recibiendo de todo su pueblo. El dolor es también nuestro y algo dentro de cada uno de nosotros ha muerto con Roso.
Su alegria, su bondad, su espíritu de superación, deben enseñarnos. Ese es su legado.
Un abrazo a su familia y amigos.
Su alegria, su bondad, su espíritu de superación, deben enseñarnos. Ese es su legado.
Un abrazo a su familia y amigos.