Sólo han pasado cinco días desde la gran tragedia y ya ni siquiera los medios de comunicación hablan de ella, parece que el accidente del pasado lunes se ha borrado de la historia, que nunca pasó, que los 42 fallecidos nunca existieron, porque Valencia hoy esta de fiesta!.Que impotencia! de nuevo los piadosos, los creyentes, los que predican la bondad y el bien nos demuestran que hay muertos de primera y muertos de segunda, y los nuestros, los de los trabajadores, los de la gente normal que no compra la bandera del Vaticano en el Corte Inglés, los de la gente corriente, son de segunda.
Nuestros muertos valen muy poco, un descuido de las autoridades, un olvido sin importancia, una negligencia como otra cualquiera.un accidente fortuito, sin culpables.que rabia da imaginar que hubiera pasado si nuestros muertos no fueran víctimas de la sinvergüencería política que gasta nuestro dinero en microclimas y ciudades de las ciencias, si nuestros muertos hubieran sido víctimas de un atentado de la banda terrorista ETA, entonces hubieran pasado directamente a ser muertos de primera categoría, los gobernantes hubieran arropado a las familias y nuestros llantos hubieran abierto y cerrado los informativos de todas las cadenas durante meses, entonces se hubieran pedido dimisiones, y España entera se hubiera vestido de luto, y se hubieran anulado todos los festejos, y nuestros muertos se hubieran convertido en mártires de la libertad, y serían hoy, bajo su sepultura, mejores personas.
Permitidme que llore una vez más, porque para mi todos los muertos son iguales, porque mis muertos, la gente honrada a la que mata el descuido de otros, se merece que no la olvidemos a la primera de cambio, que su muerte haga despertar alguna conciencia dormida y que los culpables paguen al menos con la vergüenza pública de haber malgastado el dinero ajeno.
Nuestros muertos valen muy poco, un descuido de las autoridades, un olvido sin importancia, una negligencia como otra cualquiera.un accidente fortuito, sin culpables.que rabia da imaginar que hubiera pasado si nuestros muertos no fueran víctimas de la sinvergüencería política que gasta nuestro dinero en microclimas y ciudades de las ciencias, si nuestros muertos hubieran sido víctimas de un atentado de la banda terrorista ETA, entonces hubieran pasado directamente a ser muertos de primera categoría, los gobernantes hubieran arropado a las familias y nuestros llantos hubieran abierto y cerrado los informativos de todas las cadenas durante meses, entonces se hubieran pedido dimisiones, y España entera se hubiera vestido de luto, y se hubieran anulado todos los festejos, y nuestros muertos se hubieran convertido en mártires de la libertad, y serían hoy, bajo su sepultura, mejores personas.
Permitidme que llore una vez más, porque para mi todos los muertos son iguales, porque mis muertos, la gente honrada a la que mata el descuido de otros, se merece que no la olvidemos a la primera de cambio, que su muerte haga despertar alguna conciencia dormida y que los culpables paguen al menos con la vergüenza pública de haber malgastado el dinero ajeno.