PEDRO MUÑOZ: Si el Gobierno regional se gastara una centésima parte...

Si el Gobierno regional se gastara una centésima parte en contar el final del proceso judicial del mal llamado "fraude del lino" y en pedir disculpas a los afectados de lo que se gastó entonces en airear el asunto y atacarles, seguro que los perjudicados -o sus herederos- se darían por satisfechos. Y si algunos medios de comunicación nacionales y de Castilla-La Mancha, del tiempo y el espacio que dedicaron entonces a seguir los dictados del Gobierno regional dedicaran ahora una centésima parte a contar honestamente el desenlace ganarían en credibilidad y paliarían en buena parte el daño que causaron. Pero no será así.

Al ex presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, se le ha aplaudido repetidamente su ingenio y su genio político, sin querer enterarnos del daño personal y político que casi siempre ocasionaba. El comentario de hoy en estas páginas de Pedro A. López Gayarre es muy clarificador al respecto, por lo que no vamos a repetirlo. Lo que sí queremos decir en este Confidencial es que los afectados por el caso del lino están en su derecho de pedir justicia y de recurrir a los Tribunales, tal como alguno de ellos ha anunciado.

Resulta estremecedor escuchar estos días a algunos de esos afectados decir que se darían por contentos con el sólo hecho de recibir disculpas públicamente de los que participaron en el asunto, ya sea el Gobierno de Castilla-La Mancha; el entonces presidente, José Bono, o los jueces Garzón y Villarejo. Ninguno de ellos se ha pronunciado al respecto y si lo han hecho ha sido para insistir, en contra de lo que claramente afirma la sentencia, en que hubo fraude generalizado.

El principal promotor del caso del lino no puede comentar nada porque se encuentra fuera de España. Se trata de Bono, que estos días disfruta de un crucero hacia el continente americano a bordo del barco de pasajeros más grande, lujoso y caro jamás construido en la historia marítima destinado a vacaciones, el Queen Mary. Bono siempre a lo grande. En este caso hace la travesía junto a un grupo de amigos cuya identidad desconocemos por el momento. Pero no es la primera vez que hace este tipo de viajes, como ya hemos contado en alguna ocasión. Casi siempre tienen relación con el mundo de las finanzas y los grandes negocios regionales, nacionales e, incluso, internacionales.

En este último campo también se desenvuelve bien al parecer. A Bono se le ha relacionado con diversos negocios en países de Sudamérica, pero nadie ha podido demostrarlo pese a las especulaciones que se han hecho sobre sus frecuentes viajes al otro lado del Atlántico. El crucero actual debe ser algo distinto. Quizá sea su forma particular de hacer campaña electoral.

En todo caso lo del lino debe sonarle a Bono a algo muy lejano y remoto, como si nada tuviera que ver con él a estas alturas. Pero sí tiene que ver. Y mucho.
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