A través de nuestros medios sabemos que hay corrupción en muchos pueblos del mundo. También hay pueblos donde no hay corrupción, y donde la gente vive mejor, viven mejor todos: los gobernantes y los gobernados: nadie se tiene que esconder de nadie. Como yo vivo aquí, me entero de lo que hay aquí, y aquí hay corrupción: la siento y la padezco junto a los míos, y haré lo que pueda desde aquí, hasta que el lugar donde yo viva y lo que le rodea sea mejor, y no tengamos que llegar a situaciones que se nos vayan de las manos, como le ha pasado al pueblo argentino, por ejemplo. Hay que rebelarse contra la corrupción. Seguiremos: a nivel local, a nivel nacional, a nivel mundial, para que los corruptos resarzan a quien han perjudicado.