PEDRO MUÑOZ: Bono es un político de gran inteligencia y capacidades...

Bono es un político de gran inteligencia y capacidades que ha gozado siempre de fuerte popularidad en toda España. Retirado provisionalmente de la primera fila, sigue pasándose la vida en los medios de comunicación y en los ratos libres con una mano hace supercruceros gratis total y con la otra asiste a parroquias obreras a comulgar contra la jerarquía de la Iglesia, calladamente lo primero y con focos, cámaras y puesta en escena lo segundo. Teatralidad a manos llenas. Es un showman, un genio de la comunicación, con un punto de provincias y eses imposibles. Su habilidad es directamente proporcional a su desmesura, y utiliza como nadie los tiempos, las frases y las posibilidades. Vale lo mismo para un lino que para un descosido, para un circo de presuntas agresiones que para hacer un siete a sus rivales con un puyazo y medio. No da puntada sin hilo.

Lo suyo, en definitiva, es espectacular. Es el político retirado que más sale en los papeles y el único ministro de Defensa que supo poner el cargo en primera línea informativa, con o sin argumentos de realidad contrastada. Si no está en el centro, se lo inventa. Su larguísimo liderazgo castellano-manchego, abarrotado de mayorías absolutas y poder invencible dentro y fuera de su feudo, le enseñó tanto y tan bien que probablemente todavía le quede un largo recorrido en la política nacional, ya veremos dónde, cómo y cuándo. Aunque su eficacia como gestor y gobernante tiene aún pendiente pasar la prueba del algodón y la máquina de la verdad, esos artefactos infalibles, Bono todo lo arregla con un golpe de imagen y dos de gracietas incisivas o demoledores chascarrillos.

En lo suyo hay que reconocer que no encuentra rival. Tiene, sin embargo, un pero. Le pierden la exageración y el oportunismo, y que su ambición le hace en exceso transparente. Nunca va contracorriente de sus intereses y no hace ni dice nada que pueda perjudicarle a sabiendas, pero a veces mide mal los gestos y las causas hasta el punto de ponerse a cruzar un charco enfundado en una superlancha, y además con camarógrafo, luz y taquígrafos, en busca de portadas y todas las fotos posibles. Ambiguo y calculador con la deriva total de Zapatero, ora silente, ora guadiana, ora regate, ora enigmático, Bono nunca va por la directa en lo que de verdad hay que mojarse y se sube siempre al carro de las causas evidentes y gastadas, como lo de insultar grave e innecesariamente a De Juana Chaos o darse una vuelta por San Carlos Borromeo justo cuando pasaba un fotógrafo a su lado, batallas ambas tan populares y poemáticas. En el fondo, Bono es un lírico y un artista, pero con la crisis nacional que padecemos, que se sepa, anda más callado cuando más se le necesita, como casi todos en su partido, que algún día lo pagará. Ahí es donde tendría que hablar claro, largo y directo y no en el manoseo del nuevo preso de Aranjuez.

Ahora, a Bono andan algunos medios importantes sacándole perfiles y colores, en los que sale fofo, mal afeitado y sudoroso. Parece que nos vamos conociendo.
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