La sentencia absolutoria del caso de las ayudas europeas al lino nos ha traído a la memoria al peor Bono. Al político marrullero que campaña tras campaña electoral sacaba la navaja de la faja contra Agustín Conde, la condición de arrancacepas contra José Manuel Molina o el apelativo de "yerno del señorito" contra Adolfo Suárez Illana.
Uno, desde que perdió en su juventud la afición a afiliarse a algún club que tuviera el mal gusto de admitirle como socio, sólo pertenece en la actualidad, como ... (ver texto completo)
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