EN LA
ESCUELA DEL SUFRIMIENTO:
Cuando llega el desengaño o la adversidad nos envuelve, el alma entorna las
Puertas y se retira a sus aposentos interiores. Se aleja de la euforia y el ruido, de la camaraderia parlanchina, del brillo de las copas llenas y de los ojos achispados, de la trapatiesta de las
calles y de las
plazas.Todo entonces
Pierde su atractivo y
color, y el espiritu herido mide los cortos limites de la vida y del placer.
El dolor nos aguza los ojos para ver las tinieblas .El
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