Mentiría si te digese, que no he practicado el deporte de la caza. Lo hice siendo joven, me aficioné por mi suegro que le gustaba mucho. Tan solo fueron unos años y he de reconocer, que no era muy bueno. Posteriormente, pensé que no iba conmigo y cambie mi aptitud, mi aficción por la naturaleza y el respeto a la misma estaba más allá de seguir matando. Ahora me gusta fotografiarla, ver como se comportan y admirarla en el campo, creo que va más con mi estilo, de respeto por la vida y su equilibrio ... (ver texto completo)