MUTIS
Gran merced me hace el lindo pastorcico ensalzándome tan alto tan alto (“que a la caza le di alcance” estaba tentado a seguir) que a poco que sople tenue brisa me despeñaré a los suelos con harto dolor de la ya de por sí muy maltrecha osamenta. Y ni lo de Fierabrás podría enmendalla.
Y que me place ponerle nombre, que no rostro, a aquel niño panadero, traído a pastor hogaño; aunque, y no diré por qué artes (que eso me mostraría en más de lo que deseo), ya me lo barruntaba yo. Y no digo ... (ver texto completo)
Gran merced me hace el lindo pastorcico ensalzándome tan alto tan alto (“que a la caza le di alcance” estaba tentado a seguir) que a poco que sople tenue brisa me despeñaré a los suelos con harto dolor de la ya de por sí muy maltrecha osamenta. Y ni lo de Fierabrás podría enmendalla.
Y que me place ponerle nombre, que no rostro, a aquel niño panadero, traído a pastor hogaño; aunque, y no diré por qué artes (que eso me mostraría en más de lo que deseo), ya me lo barruntaba yo. Y no digo ... (ver texto completo)