HUESOS DE SANTO
Aquella vieja costumbre de quedarse en el cementerio a velar los muertos la noche de Todos los Santos, ha desaparecido por completo. En los recuerdos de mi juventud conservo aún la admiración que me causaba aquellas familias que arrebujadas en sus prendas de abrigo, quedaban en nuestra necrópolis acompañando las tumbas de sus seres queridos toda la noche, hasta el amanecer del Día de los Difuntos esperando la hora en que llegaban los sacerdotes a decir los Responsos. Después de
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Buen documento Loli, yo también recuerdo
comer los cañamones, con trigo tostado, las palomitas con miel, ó azúcar, igual los garbanzos, nos poníamos junto a mi madre, en torno a la lumbre, agarraba una buena sartén y nos hacia todas esas cosas, lo pasábamos bien y me gustaban mucho, las
castañas asadas también y las
nueces, pero los huesos de
santo y los buñuelos, los recuerdo menos jejej, no se porqué será, pero no los recuerdo. Todo eso lo recuerdo más que las visitas al
cementerio, resulta que
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