Sois siempre los mismos los que escribís. Además con fuertes carencias ortográficas y de sintaxis. Sólo se percibe impotencia ante las lecciones que el pueblo siempre os ha dado. Ese es el talante del que podéis presumir, es decir, no aceptar lo que la mayoría, inmensa hasta ahora, ha decidido. O es que creéis que esa mayoría también es semianalfabeta. Sólo os queda el discurso de la descalificación desde la poltrona del cobarde anonimato desde el que "escupís" vuestro amargo resentimiento.