El mal llamado mitin del sábado no fue tal cosa. Se trataba simplemente de una redacción que habían escrito (supervisada por su "jefe") y que leyeron, con más o menos acierto, los que fueron subiendo. Unos memorizaron la redacción y otros sólo a medias. Un mitin es mucho más, es "bajar a la arena y pringarse". Resultó soso, aburrido, tedioso y con muchas mentiras.