No debemos olvidar nunca que el bienestar de los bolañegos se forjó gracias a la afluencia permanente de capitales que los polleros traían de cualquier punto de la geografía nacional. Kilómetros y kilómetros, palabras y mas palabras, sudor, cansancio, sus familias lejos, una lucha diaria y constante...¡Cuánto os debemos! Todavía quedan algunos, pero están pasando por un mal momento. No les dejan vender por culpa de la gripe aviar. Espero que la nueva Corporación Municipal les apoye constantemente, sea del color que sea. Por cierto, Gracias Eduardo, tus primeras palabras en el mitin fueron para ellos. Me emocionó, porque mi padre fué uno de los primeros. Todo un detalle. Espero que las palabras no caigan en saco roto. Apoyadles y resolved su grave situación actual.
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