Que la gente prefiera irse a la costa y no quedarse en la feria es, evidentemente, culpa del alcalde. Este, como hace tantas cosas, podría (pero no quiere, por eso es culpable) ponernos la costa en el pueblo. Sin embargo Parra del que nunca esperamos esa capacidad de hacer cosas para el pueblo, conseguiría que nos quedaramos. Conseguiría la séptima dama. Pero sobre todo nos convencería de lo bueno que es renunciar a gastar el dinero tontamente en la playa, para gastarlo en pinchos morunos y turrón. ... (ver texto completo)