La Orden de
San Fernando hace entrega a la Orden de Calatrava, bajo la supervisión de D. Sancho IV, en 1286, las condiciones del laboreo en las
minas, permitiendo desde entonces la venta del bermellón fuera del Reino.
Alfonso XI, en 1313, decreta a su favor el monopolio de este mineral, prohibiendo la venta sin licencia del Maestre; pero la Orden no la explotaba por sí misma, sino que arrendaba todos los años en pública subasta.
Se ajustó con unos valencianos en 1313, a 9 libras el quintal, abonándoles,
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