Al cruzar la serpenteante cordillera,
En viaje al
pueblo que me vio nacer,
Cosas tan hondas mi sentir encierra,
Se desparraman ebrias por doquier.
El auto ronca y marcha presuroso
Fuera de la rutina y la ciudad
Cada
valle se extiende majestuoso
Mientras vibra y renace mi ansiedad.
¡Cómo mi alma se embriaga en ese verde
Que acompasa la prisa del llegar!
Mi sueño es como un
agua que se pierde,
Por los
caminos de cualquier lugar.
Recién llego a los lindes de mi pueblo,
La
carretera ... (ver texto completo)